Los avances en las investigaciones en el campo de la genética y el análisis celular son sorprendentes. El denominado "temporizador de mortalidad" es muy interesante ya que analiza las células y, en base a las características de sus diferentes etapas, somos capaces de determinar su ciclo vital. En este sentido, saber su funcionamiento nos permite diseñar opciones y entender cómo funcionan algunos suplementos para frenar el envejecimiento celular.

El pasado 25 de noviembre se publicó en la revista Nature Agingun estudio muy interesante en el que los investigadores nos dan una pista sobre cómo podríamos frenar el envejecimiento celular: parece estar relacionado con el tamaño del nucléolo, una pequeña estructura dentro del núcleo de la célula. Este hallazgo, basado en investigaciones realizadas en levadura (un organismo sorprendentemente parecido a los humanos en muchos aspectos celulares) abre la puerta a posibles tratamientos para prolongar la vida humana, tanto en la salud como en enfermedades relacionadas con la edad. Además, también podría ayudarnos a entender mejor cuánto tiempo le queda a una célula antes de morir.
La clave está en entender cómo el envejecimiento es el mayor factor de riesgo para enfermedades como el cáncer, problemas cardíacos y enfermedades neurodegenerativas. De esta manera, en lugar de tratar cada enfermedad por separado, sería más efectivo encontrar un tratamiento o suplemento que retrase el envejecimiento y evite los daños moleculares que las causan manteniendo nuestras células jóvenes por más tiempo.
Se ha observado que los nucléolos tienden a expandirse con la edad. Sin embargo, algunas estrategias antienvejecimiento como la restricción calórica mantienen los nucléolos más pequeños. Curiosamente, los investigadores descubrieron que los nucléolos no se expanden de manera constante a lo largo de la vida de las células. En este estudio, se observó que durante la mayor parte de la vida de la levadura los nucléolos se mantuvieron pequeños; pero, una vez alcanzaron un cierto tamaño, comenzaron a crecer rápidamente. Este cambio provocó que los nucléolos se expandieran hasta un tamaño mucho mayor. Después de llegar a este punto, las células solo lograron sobrevivir, en promedio, cinco divisiones celulares más.
En definitiva, alcanzar ese umbral de tamaño en el nucléolo parece actuar como un "cronómetro de mortalidad", marcando el inicio de los momentos finales en la vida de una célula.

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